La tecnología de proyección de Christie permite crear para la película ‘Last Passenger (El último pasajero)’ un telón de fondo que recrea las vistas desde un tren a 160 km/h, en los Shepperton Studios.

Christie Shepperton Studios

Cuatro proyectores de 3 chips y alta resolución HD8K de Christie han contribuido con realismo cinematográfico más inusuales en un plató de los Shepperton Studios para el rodaje de Last Passenger (El último pasajero), un nuevo filme del cine independiente británico.

La acción de este thriller claustrofóbico tiene lugar a bordo de un tren de cercanías, entre la estación londinense de Charing Cross y la localidad de Hastings; en un recorrido de noventa minutos y consecuencias terroríficas. Para crear un fondo de rápido movimiento, Zack Winfield, productor junto a Ado Yoshizaki Cassuto de la película, decidió consultar a QED, un partner de Christie dedicado al alquiler de equipos para artes escénicas, para no recurrir a la no demasiado convincente técnica cinematográfica de la ‘pantalla verde’.

Como explica Winfield, “queríamos crear un entorno que diera a los pasajeros posibilidad de reaccionar frente a él y que supone, de hecho, un regreso a los métodos que se empleaban hace veinte años, pero con tecnología de hoy, consiguiendo hacer creíble durante noventa minutos todo lo que se ve por las ventanillas del tren. Una sensación de realismo que la ‘pantalla verde’ no logra transmitir, en parte por la falta de reflejos en la ventanilla pero también porque el entorno falso resulta poco convincente para los actores. Además, el coste de recortar veinte ventanillas y sustituirlas con imágenes en movimiento CG (gráficos 3D por computadora) habría resultado prohibitivo. Sabíamos que recurriendo a la proyección lograríamos un realismo mucho mayor”.

Sin embargo, los componentes del equipo de producción no sabían muy bien cómo poner en práctica la idea. La solución surgió cuando Angus Hudson, director de fotografía de la película, les informó de la celebración de Plasa, una muestra de tecnología instalada en el recinto ferial de Earls Court. “Él, que conocía los productos Christie, nos dijo que esa gente sabe lo que hace, por lo que contactamos con ellos y con la empresa de procesamiento UVA, que nos remitieron a QED”, añade Winfield.

Retroproyección móvil

Christie Shepperton Studios

La solución escogida para lograr este realismo cinematográfico se basa en cuatro dispositivos móviles de retroproyección dotados de unas pantallas de 4,8×2,7 m. (con una relación de aspecto de 16:9), concebidos ex profeso para el plató H de Shepperton y alimentados con cables de fibra de 150 m, de forma que la torre pudiera moverse con toda libertad sin miedo a quedarse sin cable.

Además, los proyectores debían superar previamente unos tests de frecuencia y de compatibilidad de velocidad de imagen con el servidor; de temperatura de color; de relación de contraste y de balance de luz; unas condiciones vitales ya que gran parte del rodaje del filme tenía lugar durante la noche, y los sistemas HD8K de Christie cumplía todos esos requisitos.

El contenido de lo que debía verse por las ventanillas a 160 Km/hora (y que, comenzando en el Puente de Hungerford y el London Eye junto al Támesis, comprendía paisajes urbanos y rurales, estaciones de ferrocarril y otro tipo de material fílmico) se había rodado con antelación e incorporado al servidor UVA D3, cuyas cuatro salidas HD sincronizadas alimentaban los cuatro proyectores, cada uno de ellos dotado de una lente 1.1:1.

El director de QED, Paul Wigfield, señala que su empresa se sintió atraída por este proyecto en cuanto vieron el tráiler online: “Zack Winfield sabía que necesitaba una proyección de, al menos, 8K HD, y no dudamos en recomendarle los proyectores de Christie. Los criterios principales eran el brillo, el contraste y la resolución. Cuando se trabaja en cine, las lámparas xenón proporcionan el brillo y los proyectores el contraste”.

Desafíos fílmicos superados

Christie Shepperton Studios

Durante las pruebas se descubrió que la paralaje de la imagen proyectada fallaba al traspasarse un ángulo de cámara de 45º en relación con la ventana. Para intentar conseguir, desde dos vagones inmóviles, un barrido completo, las placas traseras que se emplean en retroproyección se rodaron en tres ángulos a cada lado de un tren real en movimiento.

El resultado es que las pantallas y el material rodado se ajustaban a las exigencias de rodaje del interior del tren. Así, si hacía falta un barrido a lo largo del tren, las pantallas se situaban a un ángulo de 45º a cada lado del vagón, con el material proyectado en la pantalla filmado también a 45º, consiguiendo de ese modo cubrir el espectro del movimiento sin que la paralaje fallara.

Christie Shepperton StudiosOtro desafío para los ángulos de cámara del interior de los vagones (algunos con una longitud de 20 m.) era el que se derivaba de la existencia de las veinte ventanillas. Para resolverlo, se colocaron dos pantallas de proyector a cada lado del tren, con un retardo de un par de imágenes programado en el D3 entre ambos proyectores, consiguiendo el efecto de que el paisaje pasaba de una ventanilla a otra y creando una sensación de movimiento extraordinariamente realista.

Richard Porter, de QED y responsable de supervisar la instalación, admite que “el balance de blancos arrojó 3.200K, una magnitud que usamos para efectuar la instalación y entrenar a Hugo Peers, el supervisor de la proyección, quien concluyó que era necesario equilibrar la atención al detalle de color en los cuatro proyectores”.

En este sentido, Zack Winfield subraya que “aunque estábamos confiados en que la proyección aguantaría la visión de alta velocidad de entornos urbanos y rurales (donde el desenfoque fruto del movimiento ayuda a conseguir una sensación de realidad), nos quedamos de una pieza al comprobar el excelente resultado de una escena en la que el tren se detiene en una estación muy iluminada, con personas (proyectadas) esperando en el andén: era mucho más de lo que podíamos esperar de esta tecnología”.

Todos los profesionales consultados coinciden en el impecable funcionamiento de los proyectores Christie HD8K, que “son siempre uno de nuestros favoritos -asegura Porter-, y en esta ocasión, con un entorno de lo más polvoriento, aguantaron todo un mes de condiciones adversas sin dejar de funcionar. Casi todas las escenas tienen detrás un proyector Christie haciendo el trabajo”.

En esta línea, Winfield puntualiza que “sin ayuda de Christie, de UVA y, por supuesto, de QED, que fueron extraordinarios, no podríamos haber rodado esta película. Tuvimos que aprender desde cero, pero nunca pensamos que íbamos a conseguir un resultado tan convincente como el que hemos alcanzado. Y lo que más nos sorprendió fue todo lo que se puede lograr con los propios proyectores Christie, como el desplazamiento electrónico de la lente, que fue toda una revelación. También nos impresionó su resistencia y la homogeneidad del brillo. De hecho, me gustaría que esta fuera la solución futura a la hora de rodar filmes de bajo presupuesto, respecto a la costosa generación de imagen por computadora. Veo posibilidades de uso masivo para esta tecnología”. Precisamente, la empresa QED ha recibido ya el encargo de recrear el mismo efecto en otra película británica, cuyo rodaje ya está en marcha.


¿Te gustó este artículo?

Suscríbete a nuestro RSS feed y no te perderás nada.

Otros artículos sobre , , ,
Por • 12 Dic, 2013
• Sección: Casos de estudio, Producción, Proyección