Cómo garantizar la calidad de los productos de audio con un meticuloso proceso interno de validación es el análisis que realiza Gerrit de Poortere, ingeniero de innovación de sonido y acústica y responsable del programa Philips Golden Ears, en esta Tribuna para Digital AV Magazine.

Philips GoldenEars

Innovación tecnológica, ingeniería acústica y diseño deben ir de la mano en la creación y producción de nuevos productos de audio; ahora bien, su validación no es suficiente con los test de monitorización de la industria. Por ello, el oído humano se convierte en la piedra angular que permite asegurar una claridad de sonido superior y ofrecer a los usuarios un audio de máxima calidad.

Adaptar las bondades tecnológicas y sus avances de forma creativa para crear nuevos productos, realizar extensas investigaciones en tecnologías emergentes, estar al día de la actividad de los competidores y extraer el conocimiento de las universidades y de las redes de innovación son valores diferenciales que permiten estar un paso por delante en el mercado actual de audio.

El objetivo final: cumplir con las necesidades de los usuarios y sus aspiraciones, una meta para la que es necesario contar con la implicación y conocimiento de ingenieros, diseñadores de producto y de marketing que, en su conjunto, estudian los potenciales mercados, la viabilidad tecnológica de los productos y los canales de venta. Una labor conjunta que asegura que las nuevas propuestas cumplen y reflejan el valor y la filosofía de ser el mejor sonido de su clase, con el mejor diseño y con la mejor conectividad.

Junto a todo este bagaje investigador y de innovación, existe una pieza fundamental que permite redefinir cada producto y que transciende a los test de monitorización y a las pruebas estandarizadas e industriales. Se trata del insustituible oído humano, que es capaz de percibir los detalles más insignificantes del sonido.

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Un panel de expertos cualificado

El oído humano se convierte, por tanto, en la pieza angular del proceso de validación de los productos de audio y en la única forma real de medición adecuada para los mismos. Para conseguirlo, es necesario contar con un panel de especialistas, debidamente entrenados a través de un completo programa, que en el caso de Philips se denomina Golden Ears, que les permite adquirir capacidades básicas de audición y reconocer las diferencias del sonido, captar los matices más detallistas del sonido y establecer el estándar sobre el que se basarán sus decisiones a partir de test y medidas comparadas con los productos de iguales características y rango de precio de la competencia.

De este modo, se genera un sistema de ingeniería de calidad establecido por estas ‘orejas de oro’, con el que se elimina la arbitrariedad y se establecen unas valoraciones y criterios comunes. Esta forma de proceder permite que cualquier experto evalúe los productos de la misma manera y obtenga las mismas impresiones al respecto.

Las pruebas de evaluación subjetivas del futuro producto y de la competencia permiten valorar a ciegas los cinco atributos clave del sonido, es decir, timbre, detalles, impresión espacial, graves y volumen; y, a partir de ello, se hace un análisis de cada uno de estos aspecto con el fin de extraer las bondades y deficiencias del producto en evaluación.

De este modo, se decide el objetivo y calidad del equipo final, que estará basado en las políticas de sonido establecidas. Partiendo de este estándar y del análisis comparado, se pasa al desarrollo de un prototipo que debe incluir las claves y la arquitectura del producto final. Una vez que se ha conseguido, y antes de proceder a su lanzamiento, se vuelven a realizar los test a ciegas para que se certifique que el prototipo está preparado para pasar a la fase de fabricación y llegar al cliente.

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Diseño e ingeniería acústica

Desde la concepción del producto hasta su producción es clave que el diseño acústico y el externo estén íntimamente ligados. Ambos colaboran simbólicamente y se redefinen constantemente para asegurar un balance óptimo entre forma y sonido y crear la mejor experiencia de escucha y estética.

A modo de ejemplo, con la tecnología SoundSphere, los altavoces tienen su traductor de alta frecuencia o tweeter colocado fuera de la caja, ya que, suspendido en la parte inferior, la radiación acústica del tweeter no se ve impedida por ninguna estructura física, ampliando el área de escucha dulce.

La posición de este elemento está unida a un principio de acústica que confirma que si un driver está montado en un bafle plano, amplio y delantero, aumenta su directividad. Por el contrario, si la placa frontal del altavoz de agudos se minimiza, las diferencias percibidas por el sonido cuando el oyente se mueve son menores. Esta arquitectura transforma el tweeter, incluso en las altas frecuencias, en una fuente que emite ondas esféricas, uno de los ‘santos griales’ de la acústica.

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Lo mismo ocurre con la tecnología SoundCurve aplicada a los altavoces base Fidelio Primo y que se diseñaron con la espalda curva para reducir de forma natural la resonancia interna y como oposición al convencional diseño de caja de altavoces con forma de paralelepípedo, propenso a acumular la onda estacionaria interna. De este modo, la curvatura también aumenta la rigidez de la caja acústica, reduce la coloración y la resonancia de la mecánica estructural interna, dando como resultado una mayor precisión y sonido natural en la reproducción de rangos medios y bajos.

Con ello, el oyente reconocerá la diferencia de calidad de sonido entre este tipo de altavoces y los tradicionales en los rangos medios, que es el espectro de frecuencia para la voz, la guitarra y los violines. Como menos resonancia supone más precisión, se mejora la diferenciación de los instrumentos y se reduce la coloración. Así, la caja trasera curva se convierte en una perfecta mezcla de sonido, diseño y simplicidad de la experiencia de usuario.

Teniendo en cuenta todos los aspectos detallados en esta Tribuna y que incluyen la innovación, la investigación, la vanguardia, la concordancia entre diseño y acústica y la validación mediante la percepción del oído humano, se consiguen productos de audio de calidad que son capaces de ofrecer al oyente la apreciación de los más ínfimos detalles del sonido, aquellos que nos transmiten las emociones de la música con gran detalle y nos permiten sentirlas.

Gerrit de Poortere Philips GoldenEarsGerrit de Poortere

Ingeniero de innovación de sonido y acústica y responsable del programa Philips Golden Ears

 

 

 

 


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Por • 31 Jul, 2014
• Sección: A fondo, Audio, Tribunas

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