La Opera House Sydney apuesta por un sistema de holofonía para recrear el sonido de unos músicos que no están en la sala. La puesta en escena de la obra Die tote Stadt requería de una orquesta más numerosa que la que cabía en la sala.

Opera House Sydney

La puesta en escena de la obra Die tote Stadt (La ciudad muerta) de Erich Wolfgang Korngold supuso un reto para la Opera House de Sydney (SOH). Había que albergar a 140 músicos, más los miembros del coro, y el foso no tenía la suficiente capacidad. Es por ello, que optaron por una solución de holofonía que permitiera recrear el sonido. “La idea era crear una imagen de sonido para sustituir lo que no está”, explica Tony David-Cray, diseñador de sonido para el proyecto y jefe de Grabaciones y Emisiones del SOH.

El sistema que se ha utilizado para ofrecer este acto de prestidigitación acústica es una combinación de altavoces de d&b Audiotechnik, con un formato muy poco convencional, y un algoritmo de audio espacial diseñado para situar las fuentes de sonido virtual en el espacio, de modo que todas las personas presentes en el auditorio las perciban como si estuvieran en una posición o una dirección estable.

Opera Sydney House

Ralf Zuleeg de D&B Audiotechnik fue el encargado de desarrollar el sistema y lo hizo a partir de un solo modelo de altavoz. “Elegí el T10 porque se puede utilizar como arreglo en línea y como fuente puntual, o sea, como me gusta decir, hace country y rock. Como tiene las mismas características de sonido en cualquier modo en que se utilice, simplificó mucho mi vida. No tuve que perder tiempo en ajustar un sistema compuesto por elementos diferentes y en ambos formatos, fuente lineal y fuente puntual”.

En primera instancia, David-Cray solicitó un sistema que sólo se utilizaría para el público y con altavoces girados para los intérpretes en el escenario. La tarea era construir un sistema de sonido que ofreciera un campo acústico absolutamente real. Los cantantes iban a actuar sin amplificar, por lo que la relación entre ellos y la orquesta tenía que funcionar en toda la sala.

El campo acústico que surgió del diseño del sistema de Zuleeg y la aplicación que hizo Stephan Mauer, de la firma Iosono, del algoritmo de audio espacial a la configuración de altavoces, les sorprendió incluso a ellos cuando se hizo la primera configuración a sólo una semana de la primera función. “La mejor manera de imaginar cómo funciona el sistema -explica Mauer- es reconocer que no utilizamos los altavoces para reproducir sonido, sino que más bien se utilizan para crear el campo acústico natural de una fuente virtual de sonido. Los algoritmos calculan las señales de accionamiento de los altavoces correspondientes que son necesarios para que el oyente perciba el sonido en la perspectiva que debe tener. Por decirlo así, los oyentes escuchan música procedente de unos instrumentos que realmente no están ahí”.

Opera Sydney House

En respuesta a como se manifiesta esta percepción de las dimensiones de la orquesta en el auditorio, David-Cray explica que es muy uniforme. “En la sala principal, de delante hacia atrás, de lado a lado. Te sientas en un sitio y puedes oír, por ejemplo, a los violines y los chelos que están inmediatamente detrás. Te sientas en otro sitio y la orientación cambia, como si los músicos estuvieran realmente en la sala”.

David-Cray opina que este método de imagen de audio aporta una perspectiva totalmente diferente sobre el diseño. Lleva la tecnología más allá de la experiencia de audición. “Es lo que se llama desenmascaramiento binaural y es intrínseco a cómo percibimos el mundo a nuestro alrededor y, naturalmente, también a cómo oímos una orquesta: cada miembro del público hace esa mezcla en su cabeza. La sonorización y uniformidad angular de los altavoces, junto con los algoritmos inteligentes, juegan a favor del oyente para lograr la suspensión de la incredulidad. No pueden ver la orquesta, pero todo es lo suficientemente bueno como para creer que la hay. Esto es lo que quería decir cuando comentaba que es como sacar la tecnología de la escucha”.

Vivid Syney: un festival de luz, color y música

Vivid Sydney 2013

Del 24 de mayo al 10 de junio, la ciudad de Sydney se llena de luz, color y música. En su quinta edición, el festival Vivid Sydney toma la ciudad para ofrecer más de 120 espectáculos y eventos culturales. Y entre estos destaca la iluminación del Teatro de la Ópera de Música con sus presentaciones musicales en vivo y la puesta en escena de un mapa 3D en donde el color, los movimientos y la iluminación artística son los protagonistas de esta creación realizada por The Spinifex Group.

Otro elemento clave de este festival es el famoso Harbour Bridge de Sydney que cobra vida por medio de la instalación de iluminación programable interactiva en la cara occidental del puente, controlada por el público por medio de una pantalla táctil interactiva, a través de la colaboración con Intel y con 32 Hundred Lighting de Sydney.


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durch • 31 May, 2013
• Abschnitt: Audio. Fallstudien. Geschehen. Beleuchtung. Vorsprung